Hoy | Opiniones | Miércoles 2 de marzo de 2011
Munícipes Monte Plata y Hato Mayor piden reconstruyan plantas
POR FABIO R. HERRERA-MINIÑO
En las últimas semanas diversos medios de comunicación se están haciendo eco del descuido de las autoridades en preservar las plantas de tratamiento de aguas negras o residuales, que por falta de mantenimiento, están desaguando directamente en el mar, ríos y arroyos, con el consiguiente agravante para la proliferación de enfermedades.
Las descargas domiciliarias se están acumulando en las tuberías que llevan los residuos a la planta de tratamiento, que en muchos casos por su longitud de cientos de metros y de gran diámetro, les permite acumular un volumen considerable de aguas cloacales, tardando un tiempo considerable para obstruir las tuberías, que los encargados de mantenimiento no lo advierten, hasta que un agua sucia brota por los registros de las calles, creando un río de agua cloacal que afecta la salud y la higiene de la zona perjudicada. Eso ocurre con frecuencia en Gascue, que por la antigüedad de las tuberías, muchas se obstruyen con las raíces de los árboles desarrollándose en su interior.
En Monte Plata y Hato Mayor, los munícipes claman para que reconstruyan ¡no que se le dé mantenimiento! a sus plantas de tratamiento, ya que el descuido superó la etapa de prevenir los destrozos de las instalaciones. En La Vega se anuncia el aporte de una considerable suma de dinero para reparar la planta construida en la década del 70 del siglo pasado. En Barahona la comunidad se lanza a las calles a protestar porque las aguas residuales van a parar a una cañada muy cercana a la zona urbana. En Baní hace tiempo que la planta dejó de funcionar. No se sabe dónde va a parar esa agua residual que circula por las tuberías de las cloacas.
Si se hiciera un inventario de todas las instalaciones de las plantas existentes nos toparíamos con una horrible situación de abandono de millonarias estructuras y equipos ya dañados, que una vez aseguraban la salud de las poblaciones, pero el descuido oficial de INAPA o de la CAASD, precipitaron a las ruinas importantes sistemas que aseguraban que el agua cloacal o residual, domiciliaria o industrial, fuera a los ríos, arroyos o al mar de manera segura sin provocar contaminaciones. Tan solo en Santiago operan adecuadamente las plantas de tratamiento.
Sacudir a los ejecutivos de las entidades rectoras del manejo de las aguas de su indolencia ancestral, para proporcionar el mantenimiento continuo tanto a los acueductos como a los sistemas de captación de aguas servidas o cloacales, es una tarea que hasta ahora solo se podría estimular como ocurrió en el caso de la planta de Los Tres Brazos que se llevó al Presidente de la República para que dejara iniciados los trabajos de reconstrucción por una suma millonaria que superó con creces lo que se invirtió originalmente en su construcción.
Puerto Plata es otra comunidad, que por su importancia turística, confronta serios problemas de disposición final de las aguas negras. Por falta de mantenimiento y robo descarado de equipos y alambres eléctricos, las plantas están fuera de servicio. Allí la situación se agrava por los esfuerzos actuales de rescatar el dinamismo del turismo de la ciudad, que por indolencia de los munícipes y de los hoteleros, la zona había dejado de ser un atractivo destino turístico.
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