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El Caribe / Nacionales / 27 de junio de 2011
Empresas. En el trayecto desde Cienfuegos hasta Quinigua, el canal de riego que sirve a los moradores de Villa González es contaminado por nuevas empresas metaleras y de reciclaje.
POR MIGUEL PONCE
SANTIAGO. De las 80 cañadas y canales de riego que atraviesan la provincia, una gran parte comienza a ser utilizada como vertederos improvisados en los que son lanzados hasta animales muertos, contaminando las aguas que consumen miles de santiaguenses.
La falta de controles por parte de las autoridades ha permitido que también la desembocadura que une a la presa de Tavera con la de Bao sea usado como depósito de basura.
En el trayecto desde Cienfuegos hasta Quinigua, el canal de riego de donde toman el líquido que utilizan los moradores de Villa González es contaminado por las nuevas empresas metaleras y de reciclaje.
Las grandes empresas se han convertido en una parte del problema, y según Carlos García, motoconchista de Villa Gónzalez, cada vez son más las que lanzan los desperdicios, que son llevados en camiones, en el tramo de la cañada de Vuelta Larga, en la autopista Joaquín Balaguer.
“Cuando no son las empresas, son los mismos piperos consumidores de drogas, que al ver los desperdicios en las orillas de las cañadas comienzan a rebuscar y lo que no le sirve lo tiran al agua”, apunta.
Los ríos de Santiago, Moca y La Vega son también sometidos al proceso de degradación en todo su trayecto.
Johnny Polanco, residente en Villa González, asegura que son varias las personas afectadas con problemas estomacales y de la piel debido a la contaminación.
ATENTADO. Domingo Rodríguez, viceministro de Medio Ambiente en la región Norte, advierte que las cañadas están todas contaminadas en todo su tramo urbano, por lo que utilizar sus aguas constituye un atentado contra la salud.
El funcionario aseguró que existe una integración entre las diversas instituciones para solucionar el problema, pero considera que los cabildos también deben jugar el papel que les corresponde. Reconoció que algunos sectores no disponen de sistema de manejo de aguas residuales, razón por la que lanzan los desechos a canales y ríos.
Eliminar focos. El alcalde Gilberto Serulle afirmó que la intención de su gestión municipal es intervenir todas las cañadas del municipio para eliminar los focos de contaminación ambiental y el hacinamiento que representan para la ciudad.

Tras inspeccionar los trabajos de saneamiento que realizan brigadas municipales en la cañada de Gurabo, en la calle 10 de ese sector, el alcalde indicó que, de ser necesario, acudirá a sectores internacionales para obtener respaldo.
La Comisión Presidencial de Apoyo al Desarrollo Provincial también trabaja en el saneamiento de la cañada Camboyita del barrio Buenos aires.
Los trabajos comprenden una longitud de 400 metros, desde la avenida Hatuey, hasta la carretera Jacagua.
Arismendi Núñez, ingeniero encargado de la obra, explicó que el saneamiento de la cañada abarca la colocación de cuatro líneas mayores en alcantarillas de 42 pulgadas cada una, incluyendo una que recogerá todos los desechos sólidos.
Colaboración
Gilberto Serulle (Alcalde)
“Sigo insistiendo en el sentido de que los problemas de las cañadas no pueden ser solucionados solamente por nuestro cabildo, sino que se debe contar con el concurso del Estado, las iglesias, los empresarios y los comerciantes conscientes de Santiago y el país”.
Domingo Rodríguez (Funcionario MA)
“Somos una institución normativa, que establece pautas y normas que eviten que lancen desperdicios y los asentamientos. La realización y la ejecución corresponde a los gobiernos municipales, porque son estas las que tienen que ver con el ordenamiento territorial”.
Desalojos necesarios
Además de los trabajos de saneamiento en un tramo de la cañada de Vuelta Larga, que conllevó un millonario proyecto habitacional, el cabildo trabaja actualmente en el Hoyo de Cántala, en Gurabo.
Igualmente intervino las cañadas del barrio Duarte y trabaja en un plan de desalojo de 86 familias del sector Hoyo de Julia, cuyas viviendas fueron levantadas debajo del puente, desviando el cauce del afluente. El alcalde Gilberto Serulle afirmó que se hace necesaria una mayor intervención del Estado dominicano para enfrentar esos problemas.
Los censos realizados recientemente por los organismos de socorro revelan que en las orillas de ríos y cañadas habitan aproximadamente 50 mil personas que necesariamente deben ser desalojadas.
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